La licencia exprés reduce de ocho meses a un día el plazo para abrir una nueva tienda

No llega en el mejor momento económico, pero, al menos, se da un paso importante en la consecución de una reivindicación histórica. El ‘vuelva usted mañana’ se ha acabado para los que vayan a iniciarse en el pequeño comercio. El Ayuntamiento de Valladolid tramita desde el pasado verano las primeras licencias exprés para la apertura de nuevos negocios en la capital, una fórmula diseñada por el Gobierno, que ahorra al emprendedor entre seis y ocho meses de tramitación burocrática con el Consistorio para abrir una tienda.

Con esta norma, tras presentar en el registro municipal la denominada ‘comunicación previa de actividad’, debidamente cumplimentada, el empresario puede acometer la obra en el local e iniciar la venta público de inmediato sin necesidad de esperar a recibir el visto bueno de la Administración. Los controles se hacen a posteriori. La Concejalía de Urbanismo está formando al personal municipal, especialmente a la Policía Local, para que conozca esta nueva herramienta, regulada recientemente en la Ley 12/2012 de 26 de diciembre de Medidas Urgentes de Liberalización del Comercio. A falta aún de datos cuantitativos sobre su utilización, la experiencia de los que se ha acogido a este nuevo proceso ha sido satisfactoria. Lo confirma el peluquero Miguel Ángel González, quien el pasado mes de octubre registraba el escrito para convertir una frutería de 70 metros cuadrados de la calle Santa María de la Cabeza, en el barrio de San Isidro, en un salón de estética. Dos días después comenzaba la obra. «La verdad es que todo funcionó muy bien», ratifica este empresario.

Hasta 300 metros cuadrados

La licencia exprés está reservada para los comercios con una superficie de exposición y venta al público que no supere los 300 metros cuadrados y elimina dos trámites –autorización ambiental (apertura) y de obras de acondicionamiento del local– que podían alargar la concesión efectiva de ambas licencias hasta un año, según las estimaciones de Avadeco.

Con este sistema, los emprendedores que vayan a abrir una zapatería, un despacho de pan o una agencia de viajes pueden hacerlo prácticamente de forma automática, una vez registren el pliego y aporten la documentación sobre las obras a realizar firmadas por un técnico competente.

Hay restricciones. La obra no debe conllevar impacto en el patrimonio histórico, no debe afectar al dominio público ni variar esencialmente la composición exterior o volumetría de edificio. La nueva norma no anula el régimen de licencias regulado en la Ley 11/2003 de Prevención Ambiental, que se ocupa de las actividades «susceptibles de ocasionar molestias significativas, alterar las condiciones de salubridad, causar daños al medio ambiente o producir riesgos para las personas o bienes».

La licencia exprés contempla posibles inspecciones a posteriori si se detecta falta de veracidad de los datos personales o si se aprecia que las obras no concuerdan con lo comunicado. En ese caso, se levantaría un acta para su remisión al Servicio de Control de la Legalidad Urbanística, pero no se suspendería la actividad hasta que los técnicos del área municipal dictasen una resolución al respecto.

¿Impulsará el sector?

Desde Avadeco dan la bienvenida a este nuevo marco normativo, aunque «en ningún caso vaya a reactivar nada». Además, añaden, «los mayores retrasos siempre se producen en actividades que necesitan licencia ambiental o que tienen algún problema al estar situados en el casco histórico. El problema ahora es que no hay demanda y por ello es difícil reactivar los comercios. De hecho, mas de la mitad de los nuevos comercios cierran antes de un año», recalcan fuentes de la organización.

«Hay grandes dificultades de financiación para las pymes, se abren proyectos relacionados con el autoempleo, pero no se apoya al comercio establecido. En muchos casos esto sirve para utilizar las subvenciones de emprendedores o la capitalización de paro, pero si el proyecto no es bueno el resultado es un desastre», subrayan.

Ángela de Miguel, presidenta de Asociación de Jóvenes Emprendedores, alaba la medida, pero insta a que la Administración amplíe la eliminación de trabas burocráticas «a todos los negocios». A su juicio, una de las ventajas de estas licencias exprés será el ahorro de las rentas de los locales alquilados. «Va a evitar que si quieres reservar un local concreto tengas que estar pagando los alquileres hasta que te concedan las autorizaciones», explica. Para De Miguel es esencial que las Administraciones «confíen en los empresarios y trabajen con la perspectiva de que la mayoría es gente cumplidora, porque muchas veces se nos examina como si fuéramos delincuentes».

 

Noticia extraída de elnortedecastilla.es del 23 de enero de 2013

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